Mi experiencia con la carga rápida, cuando la mejor carga deja de ser la mejor

Tras probar casi todos los sistemas de carga rápida, he llegado a la conclusión de que mi sistema de carga rápida favorito no es el que mejor se adapta a mi

La carga rápida se ha convertido en uno de nuestros mejores aliados, y es que prácticamente todo móvil que se precie posee algún sistema de este tipo. No obstante, no todas las cargas rápidas son iguales, y según mis hábitos he aprendido que la mejor carga rápida no siempre es la mejor.

He probado varios sistemas de carga rápida, y Dash Charge ha sido para mi el mejor

A lo largo de 2017 he tenido la oportunidad de probar varios móviles con carga rápida. A comienzos del año pasado, mi móvil principal era el Nexus 6, el cual contaba con su propio adaptador Turbocharger, el cual me dio buenos resultados en el pasado, pero que se trataba ya de un sistema con unos años de antigüedad.

Durante el año, he podido probar las bondades del Turbocharger del Moto G5S Plus, Qualcomm Quickcharge 3.0 en varios modelos, Huawei Fastcharge en el Honor 9 y Honor 8 Pro, además de la carga ultra rápida de Huawei en el P10 Plus.

Como último contendiente tenía Dash Charge, sistema que llegó a nosotros en el OnePlus 3, y que se mantiene intacto en el reciente OnePlus 5T. Tras mi experiencia vivida en los últimos meses, creo que sigue siendo el mejor sistema de carga rápida que he probado. Es con el que menos se calienta el teléfono, y el que más rápido carga mientras uso el móvil.

Sin embargo…

No es oro todo lo que reluce, y en el caso de Dash Charge ocurre exactamente lo mismo. A pesar de ser un sistema maravilloso, dista bastante de la perfección, aunque afortunadamente no es porque tenga un impacto negativo en el móvil.

Tras todas mis pruebas, he llegado a una conclusión que para muchos será obvia, pero que es posible que a la hora de la verdad no acabemos valorando lo suficiente, y es que nos hemos acostumbrado a vivir con el cargador que los fabricantes incluyen de serie.

¿Pero que ocurre cuando no tenemos el cargador? Aquí es donde empiezan los problemas. Tengo un conocido que hace unos días perdió su cargador para el OnePlus 3T. Al principio optó por un cargador cualquiera, pero cuando te acostumbras a esta maravilla no quieres otra cosa. ¿Cuál era la solución? Pues a gastarse 35 euros en un nuevo cargador oficial.

Más allá de lo oficial

Lo cierto, y es que a pesar del coste del nuevo kit de carga, tirar por la opción oficial en muchas ocasiones acaba siendo la opción más recomendable, pero si nos fijamos en Quickcharge 3.0, al menos tenemos alternativas.


Dándonos un paseo por Amazon es fácil encontrar fabricantes de accesorios como Anker o Aukey que nos proponen alternativas de gran calidad a precios muy razonables. Yo mismo me iba a hacer un auto-regalo en estos días, comprando este cargador de cinco puertos para mi escritorio, donde dos de ellos tienen soporte para Quickcharge 3.0. Tenía la idea de poder cargar mi iPad, mi reloj, mi mando y mi OnePlus 5 en un mismo lugar, pero pierdo la carga rápida en este último.

Al final, la mejor carga rápida es la que se adapta a tus necesidades.

Más allá de ello, mi batería externa también tiene Quickcharge 3.0, por lo que en esos momentos que me paso todo el día fuera, ha sido mejor mi experiencia durante los meses que he usado móviles que soportan este tipo de carga rápida. Si para ti el Powerbank es imprescindible, elige cuidadosamente el tipo de carga rápida.

Elige cuidadosamente tu carga rápida

A pesar de todo esto, me tocará conformarme con el OnePlus 5, ya que aunque no aproveche la carga rápida de Qualcomm, lo cierto es que si que carga a una velocidad aceptable en el Powerbank, pero no dejo de estar del todo contento con la tesitura a la que me he enfrentado al escoger estos accesorios.

Al final es una decisión que me volverá a acechar cuando quiera renovar mi teléfono principal, momento en el que probablemente tengamos Quickcharge 5.0 o superior. Temo que en futuras cargas rápidas pierda la retrocompatibilidad, o que la propia carga me vuelva a gustar tanto que el retrocompatible Quick Charge 3.0 se me haga tan lento en ese futuro como se me hace el puerto de 2.4 A en el OnePlus 5.

Tampoco quiero que Huawei, Oppo, Motorola o OnePlus abandonen sus sistemas de carga rápida, ya que es algo que creo que da diversidad al mercado. Pero si que me gustaría que entre todos llegasen a un consenso, ya sea entre ellos, o con los fabricantes de accesorios.

¿Merecen la pena los sistemas de carga rápida propietarios?

Fuente: elandroidelibre

 

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